Respuestas Arte Abstracto Hoy

(este texto responde a un cuestionario realizado por Mario Gradowczyk).

 

1. ¿Pintar? ¿Siempre abstracción? ¿También abstracción? ¿Por qué?

Creo que en el pasado se confundían en mí el deseo de pintar y el deseo de ser pintor. Lo uno llevaba a la inmersión profunda en la práctica de un lenguaje, una experiencia imprevista; lo otro, a la posibilidad de pararse en el mundo sosteniendo toda la animadversión y la diferencia que sentia frente a dicho mundo. Pero lo de sentirse pintor ha sido mucho mas breve como experiencia, y menos importante, que la otra de continuar sumergido en el uso y descubrimiento de un lenguaje que se vuelve inagotable. Tal vez es así porque en la experiencia del lenguaje lo propio se vuelve común con la facilidad con que el pez se suma al plancton. Lo inagotable, como lo abstracto nacen de alli, de lo que se comparte; lo común no es la forma narrativa, como no lo es lo que se consume; esas son experiencias particulares; lo común son la necesidad y el deseo, el temor ,y muchas otras cosas, que son comunes antes de describirse en formas. Por eso quizás, bien mirado, la abstracción no sea del mundo de las formas sino del mundo de las deformaciones y las transiciones, de los deslizamientos   y las anticipaciones. De las prefiguraciones y las tentativas. De lo imprevisto.

Y pintar como respuesta es tan elemental como huir. Es magia, probablemente, y   es inevitable.

 

2. Narre su trabajo en función de estas coordenadas…

Dibujo y pinto, pero siempre estoy pintando en realidad, pues dibujo con pinceles; pero lo hago como si dibujara, cuando estoy pintando, pues me aferro a un modo rápido e improvisado que heredó su ingravidez y velocidad   del hábito de dibujar. Y pinto, o dibujo, sobre tela y papel, sobre tela en gran tamaño, y más lentamente, pues cambio mucho de dirección, y tapo todo y vuelvo a rehacer, para que el relato de la pintura se vaya despegando lentamente de su propia materialidad, como si fuera conociéndose a si misma, la pintura, antes de darse a conocer a los demás. Pero no hay intención de que sea así; es así sólo porque existe en esa intersección dónde el acto de pintar se transforma en la huella de una acción que no tiene otro destino que encriptarse para volver a intentarlo , y no desaparecer en la aridez del mundo. Paranoico y frágil organismo el cuerpo de un lenguaje que sobrevive por su capacidad de rehacerse en acto.

 

3. Cuente uno o varios de los mecanismos de acción de su trabajo.

Todos descubrimos alguna vez que como Scherezade ,vivir es vivir para contarlo; y llegado a este punto sabemos que la gracia de cualquier relato , para el que relata particularmente, está en el cómo. Y la belleza del juego es proponer sus leyes: unas veces unas y otras, otras. Siguiendo la línea del entusiasmo, de los aprendizajes, de lo inesperado. Todo saber aburre y se revela escaso. Pero la monotonía y la soledad finalmente son aliados del quehacer, y nos animan a continuar sin saber.

Desde hace mucho mi consigna es la deriva; y los resultados inmediatos me son poco simpáticos. Mi trabajo cotidiano está lleno de amor y de toda la pesadez de vivir. Así, me gusta contemplar como algunas obras levantan vuelo. Tiempo después.

 

4. Cite a tres artistas que lo nutran. Adjetívelos.

Hay artistas a los que tengo presente con mucha frecuencia,   uno de ellos es Johnnatan Lasker y otro es Philip Guston. Me da melancolía saberlos siempre distantes   y sus obras siempre enigmáticas, por la imposibilidad de verificar mis presunciones. De Lasker creo haber amado la vehemencia de sus construcciones narrativas, tan sorprendentes cuando las conocí. Y de Philip Guston, su propio melancólico conocimiento del mundo.

Dialogo con ellos, de esa manera muda y delicada con que podemos abordar lo que admiramos. Y les agradezco lo que creo que me han enseñado, aunque tal vez no deseaban eso.

 

5. Complete otra posible definición con su propia idea de la abstracción…

Así, ser un pintor abstracto es ante todo, ser un pintor. Tener un método, una manera de lidiar con la atracción que finalmente significa irrumpir en el vacío, en la nada de un tela o un papel en blanco, y crear una imagen. Que no pretende ser imagen del mundo, ni pretende ser imgen de uno mismo. Intenta comprobar que entre el mundo allí afuera y nosotros aún queda un área de contacto.

Tulio de Sagastizábal. Septiembre 2004.