Por Mauro Koliva
A propósito de la muestra en Mar Dulce, septiembre de 2018.
“Tulio de Sagastizábal es de ese tipo de artistas minoritarios que por vocación han decidido desde hace mucho tiempo construir su obra desde el matiz. Al igual que el último Barthes, es un investigador de los detalles, un semiólogo espiritual de las pequeñas desviaciones visuales y un observador asombrosamente agudo de las minimas variaciones tonales de la voluntad artística. Todos los que algunas vez pasaron por sus clínicas saben de su pensamiento secretamente rebelde y rigurosamente crítico además de su carácter extremadamente amable y generoso. De la misma manera que todos los artistas que admiramos y conocemos a Tulio sabemos que él encarna la figura del artista total; lugar que no se reduce a las imágenes que produce pero que sin embargo opera desde ellas para pronunciarse en favor de una vida experimental y discreta”.